‘Impulsando el futuro digital de Europa: Hacia centros de datos sostenibles’

Encuentro organizado por Nicolás González Casares en el Parlamento Europeo el 14 de enero

DISCURSO DE APERTURA DEL ANFITRIÓN, Nicolás González Casares

Es un gran honor darles la bienvenida a este acto.

Permítanme comenzar agradeciendo a todas y todos nuestros excelentes ponentes por estar hoy aquí: Mechthild Wörsdörfer, directora general adjunta de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea; Ornella Cosomati, directora de Política Energética y de Sostenibilidad para Europa en Microsoft; Alberto Mittestainer, jefe de Relaciones Institucionales para Europa en NVIDIA; Kristian Ruby, secretario general de Eurelectric; Begoña Villacís, directora ejecutiva de la Asociación Española de Centros de Datos (SPAINDC); y Georg Zachmann, investigador sénior en Bruegel.

El auge de los centros de datos en el sistema energético europeo

Como habrán notado, los centros de datos se han convertido en un nuevo y, hasta hace poco, inesperado vecino en nuestros sistemas energéticos europeos.

Pocas personas—si es que alguna—podrían haber predicho que el rápido desarrollo de la inteligencia artificial, y las enormes infraestructuras de datos que la sustentan, se situarían hoy en el cruce de caminos entre las transición ecológica y digital de Europa.

Lo que hace unos pocos años parecía ciencia ficción, se ha convertido hoy en una realidad ineludible, que impone exigencias a nuestras redes eléctricas, a nuestros sistemas de agua, y a nuestras comunidades.

Los centros de datos—silenciosos, enormes, llenos de pequeñas luces parpadeantes—forman ya parte del relato energético europeo: moldean el consumo, influyen en las decisiones de inversión y plantean interrogantes sobre cómo equilibrar innovación y sostenibilidad.

Por qué Europa debe actuar

En general, la inteligencia artificial está transformando nuestras economías a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en una nueva frontera para la política industrial.

Y Europa debe estar preparada, por dos razones fundamentales:

1.No podemos permitirnos quedarnos atrás en la era digital.
Si Europa quiere seguir siendo una potencia global en la era digital, debemos construir los pilares de la inteligencia artificial y de la computación avanzada en suelo europeo y basados en valores europeos. Queremos una IA hecha en Europa: ética, competitiva y sostenible.

2.Debemos garantizar que los centros de datos operen de forma sostenible, sin poner en peligro los avances ya logrados en la transición verde.

Una estrategia europea clara

La estrategia a largo plazo de la Unión Europea es clara:

El objetivo último—y por el que trabajaremos intensamente desde este Parlamento—es descarbonizar nuestras economías, hacer la energía más limpia e implicar tanto a la ciudadanía como a la industria.

No podemos avanzar dos pasos en acción climática y retroceder tres por culpa de infraestructuras digitales insostenibles.

Por tanto, cerrar la brecha entre el ecosistema digital y el mundo energético es esencial.

La huella física de la digitalización

Con demasiada frecuencia, cuando hablamos de digitalización e inteligencia artificial, pensamos en lo intangible: la nube, los algoritmos, el software…

Pero detrás de cada chatbot, de cada imagen o vídeo generado por IA, hay algo profundamente físico: servidores que consumen grandes cantidades de electricidad y agua, cables y chips fabricados con minerales críticos, a menudo controlados por terceros países, subestaciones, transformadores y mucho más.

Más de la mitad de los nuevos centros de datos proyectados en el mundo superarán los 200 MW de potencia cada uno, lo que equivale al consumo anual de ciudades medianas como Granada o Aberdeen.

Una carrera global por los recursos

En Virginia del Norte, los centros de datos ya consumen una cuarta parte del total de la electricidad del estado.

En Irlanda, utilizan más de una quinta parte de la electricidad del país, lo que ha llevado al operador de red a priorizar aquellos proyectos que pueden generar su propia energía.

En otras palabras, la carrera por la inteligencia artificial no es sólo una competición digital, es también una competición por recursos: energía, suelo, agua, semiconductores y minerales.

Quienes controlen estos recursos darán forma al futuro de la IA.

Oportunidades y riesgos

Las grandes empresas tecnológicas se están convirtiendo en importantes compradoras de energía, a través de acuerdos de compra de electricidad a largo plazo.

Esto representa tanto un riesgo como una oportunidad.

Si lo hacemos bien, la inteligencia artificial puede:

- Impulsar la inversión en energías limpias en toda Europa.

- Hacer nuestros sistemas más inteligentes y eficientes.

- Aprovechar la flexibilidad de la demanda para mantener estables las redes eléctricas.

Pero sin un marco regulador adecuado, corremos el riesgo de caer en una nueva dependencia de los combustibles fósiles.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte que, para 2035, el gas natural podría cubrir una cuarta parte de la energía adicional necesaria para abastecer los centros de datos a nivel mundial.

En Estados Unidos, la mitad de esa energía adicional provendrá del gas.
Ese no es el camino que Europa puede permitirse tomar.

Nuestro futuro debe ser digital y limpio.

La acción de la UE y los próximos pasos

La Unión Europea ya está actuando:

- A través de la Directiva de Eficiencia Energética, estamos promoviendo un despliegue más sostenible de los centros de datos.

- A comienzos de 2026, el Paquete sobre Eficiencia Energética en Centros de Datos marcará un nuevo hito. Irá acompañado de la Hoja de Ruta Estratégica sobre Digitalización e Inteligencia Artificial en el sector energético, que será presentada por la Comisión en marzo.

Tenemos la suerte de contar hoy con una representante de la Comisión que podrá explicarnos estas iniciativas.

Condiciones de despliegue y potencial de Europa

Los centros de datos no aparecen de la nada. Su despliegue depende de cinco factores clave: disponibilidad de suelo, electricidad asequible y fiable, acceso a la red, disponibilidad de agua y conectividad de alta velocidad

Europa tiene el potencial para responder a estas necesidades. Pero el potencial, por sí solo, no basta. Necesitamos un enfoque más inteligente.

Qué significa ser más inteligentes

Si queremos que la inteligencia artificial sirva a la ciudadanía europea, nuestra IA también debe ser: más inteligente y más eficiente en el uso de la energía y los recursos,

Eso significa:

- Desarrollar chips y algoritmos energéticamente eficientes.

- Construir hardware que aproveche mejor los recursos escasos.

- Diseñar sistemas de refrigeración que no consuman millones de litros de agua, evitando tensiones medioambientales o conflictos con las comunidades locales.

Esto no es solo un reto tecnológico, es también un reto político.

Debemos garantizar que Europa sea el lugar donde la innovación digital y la sostenibilidad vayan de la mano.

Este evento es el espacio perfecto para debatir cómo conseguirlo.

El objetivo de la jornada es explorar cómo podemos lograr que los centros de datos sostenibles no sean una carga, sino un pilar de nuestro liderazgo verde y digital.

Y con esto, me complace ceder la palabra a nuestros distinguidos ponentes, quienes nos ayudarán a explorar las vías políticas hacia unos centros de datos verdaderamente sostenibles.