González Casares destaca en Os Ancares el impacto positivo de la migración en la revitalización del rural gallego

El eurodiputado socialista conoce el trabajo de la ONG Rescate Internacional en el Centro de Protección Internacional de Becerreá y Casa das Chocas, impulsada por la cooperativa A Carqueixa

El eurodiputado gallego Nicolás González Casares visitó este viernes la comarca de Os Ancares para conocer de primera mano dos iniciativas que muestran el potencial de la acogida humanitaria y de la colaboración con el tejido productivo local para contribuir a la revitalización del medio rural. Durante la jornada, conoció el trabajo desarrollado por la ONG Rescate Internacional en el Centro de Protección Internacional (CPI) de Becerreá y el proyecto Casa das Chocas, impulsado por la cooperativa A Carqueixa en San Román de Cervantes.

González Casares destacó el valor de estas experiencias para mostrar una realidad de la migración que, a su juicio, no siempre tiene presencia en el debate público. “Lo que hemos visto hoy es una imagen muy clara del impacto positivo de las migraciones”, afirmó, incidiendo en que personas que se han visto obligadas a abandonar sus países encuentran nuevas oportunidades en territorios que, al mismo tiempo, necesitan población y mano de obra para seguir vivos.

La jornada comenzó en la Casa da Cultura de Becerreá con el encuentro institucional “Del territorio a Bruselas”, en el que participaron representantes de la ONG Rescate Internacional, del Ayuntamiento de Becerreá y el propio eurodiputado. Por parte de la entidad social estuvieron presentes Cristina Bermejo, directora de Programas; Javier Otero, responsable de asistencia técnica de Empleo en Galicia; María Alejandra Solarte Cardozo, coordinadora del CPI de Becerreá; María Adelaida Gómez Abrao, técnica de Empleo, y María Josefa Pardo Vuelta, técnica de Acogida.

Durante el encuentro se abordaron los resultados del programa de acogida e inserción laboral que la entidad desarrolla en el municipio. También participó Aboubacar Camara, natural de Malí, quien compartió su experiencia tras pasar por el programa de acogida y que actualmente reside y trabaja en Becerreá.

El Centro de Protección Internacional de Becerreá, que comenzó a recibir personas refugiadas en el verano de 2024, cuenta con 73 plazas de acogida. Desde su apertura, han pasado por sus instalaciones alrededor de 300 personas, de las cuales 194 han conseguido acceder a un empleo, gracias a un programa que combina formación lingüística, orientación laboral y acompañamiento social.

González Casares puso en valor el trabajo desarrollado por la entidad y el impacto que la llegada de nuevos habitantes puede tener sobre la comunidad. “Un negocio sigue abierto, un colegio tiene más posibilidades de subsistir”, ejemplificó, destacando la importancia de estas iniciativas para mantener los servicios y la actividad económica en el medio rural.

La colaboración entre la ONG Rescate Internacional y A Carqueixa, un ejemplo de integración y desarrollo rural

Tras el encuentro en Becerreá, González Casares se desplazó hasta San Román de Cervantes, donde visitó Casa das Chocas, un proyecto de la cooperativa A Carqueixa.

Durante la visita, el gerente de la cooperativa, Román Sánchez, explicó las diferentes actuaciones desarrolladas para convertir este espacio en un punto de encuentro para los vecinos y en un recurso para favorecer la actividad económica y la llegada de nuevos habitantes a la comarca.

El proyecto cuenta con un bar, una tienda de ultramarinos con productos de proximidad, una piscina pública y un servicio de alojamiento con alrededor de 12 habitaciones, aproximadamente la mitad reservadas para fines sociales, destinadas a personas en situación de vulnerabilidad o que llegan a la zona y todavía están buscando una vivienda.

La colaboración entre la ONG Rescate Internacional y Casa das Chocas se materializa tanto en la prestación del servicio de catering a la entidad social como en la incorporación laboral de personas que han pasado por el programa de acogida y que han encontrado una oportunidad de empleo en este proyecto. Así, durante el recorrido, González Casares también conoció a Altan Uguian, natural de Mongolia, que se trasladó a vivir a la comarca con su familia. “No solo ganan las personas migrantes que llegan, sino que gana toda la población en su conjunto”, señaló.

Un modelo de buenas prácticas para trasladar a Europa

La visita sirvió también para analizar las posibilidades de trasladar estas experiencias al ámbito europeo como ejemplos de buenas prácticas que combinan inclusión social, desarrollo rural y lucha contra la despoblación.

“Estas cosas hay que contarlas”, afirmó el eurodiputado, que se comprometió a trasladar a Bruselas la experiencia conocida durante la visita y defendió la necesidad de dar visibilidad a proyectos que muestran la contribución de las personas migrantes a los territorios que las acogen.