El europarlamentario señala que la iniciativa estaba promovida por la extrema derecha y subraya la importancia de defender el Fondo Social Europeo
Esta mañana, el eurodiputado del PSdeG, Nicolás González Casares, votó en contra de la moción de censura contra la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el pleno del Parlamento Europeo. Con 360 votos en contra, 175 a favor y 85 abstenciones, la moción fue rechazada y Von der Leyen continúa en el cargo gracias al apoyo de la bancada socialista.
Casares explicó las tres razones fundamentales en las que se apoyó a la hora de decidir su voto: principios políticos, responsabilidad institucional y defensa de las políticas sociales europeas. En primer lugar, el eurodiputado advirtió de que la moción estaba promovida por fuerzas de la extrema derecha, “lo que es motivo suficiente para no apoyarla”, aseguró. “No compartimos ni los motivos ni los objetivos de aquellos que proponen esta iniciativa”, añadió, insistiendo en la importancia de no caer en maniobras que buscan minar la estabilidad del proyecto europeo desde dentro.

La segunda razón de su voto negativo fue la reintroducción del Fondo Social Europeo (FSE) en el proyecto del Marco Financiero Plurianual, tras la presión ejercida por el Grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), liderado por la eurodiputada Iratxe García Pérez. González Casares valoró esta rectificación de la Comisión como “una victoria decisiva para las políticas sociales de los estados, regiones, ciudades y organizaciones en toda la UE”, y recordó que “Von der Leyen y el Partido Popular pretendían suprimirlo”, por lo que considera este cambio de rumbo un logro político de primer nivel.
En lo que respeta al ‘Pfizergate’, otro de los argumentos utilizados para impulsar la moción, el eurodiputado gallego fue claro: “Se trata de un asunto que tuvo lugar hace más de cuatro años y que no presenta novedades sustanciales desde entonces”. En este sentido, recordó que “hace apenas ocho meses esta misma Cámara le renovó la confianza a Von der Leyen, por lo que no procede ahora retirar ese apoyo”.
Aun así, González Casares reconoció que “las dinámicas actuales de la Comisión Europea son mucho más negativas que en su primera legislatura”, y advirtió que la nueva Comisión apenas lleva un año de mandato. Por eso, subrayó que “es preciso exigir cambios y correcciones, pero también actuar con responsabilidad institucional”, insistiendo en la necesidad de mantener una posición firme, crítica y constructiva ante los retos que tiene por delante la Unión Europea.

