La importancia del control de las emisiones de metano en la lucha climática desde la UE

octubre 22, 2021

En el debate climático, cuando se trata de atajar las emisiones de gases de efecto invernadero lo habitual es referirse al CO2 como causante del calentamiento global del planeta, pero lo cierto es que el dióxido de carbono no es el único gas de origen de emisiones antropogénicas a reducir en la transformación que requiere la transición ecológica.

Se ha hablado poco en el debate climático del metano (CH4), aunque recientemente y de camino a la próxima COP 26 de Glasgow la UE y USA han acordado trabajar juntos en el denominado “Methane Pledge” que pretende un acuerdo global para reducir en un 30% el total de las emisiones de metano de aquí a 2030 . Habitualmente el metano aparece como un mal menor, pero lo cierto es que siendo de menos importancia las emisiones de este gas, su potencial de efecto invernadero puede considerarse 84 veces más potente que el CO2 a 20 años (y 28 veces a 100 años, según el IPCC). Además, tal y como apunta en la primera parte (del Grupo de trabajo I) del Sexto Informe de Evaluación (IE6) del IPCC, desde 1750, la concentración de CH4 se ha incrementado un 157% (el CO2 se incrementó un 47%). Después del CO2 ,el CH4 es el segundo mayor contribuyente al cambio climático. Sirva como ejemplo que la Agencia Alemana de la Energía estima los daños causados por una tonelada de metano en 5460 euros frente a los 195 euros que estima por una tonelada de dióxido de carbono a precios de 2020.

En en pasado pleno del Parlamento Europeo hemos aprobado una resolución sobre la Estrategia Europea del metano propuesta por la Comisión Europea. He participado en este debate en representación del Grupo de Socialistas y Demócratas en la Comisión de Industria, Energía e Innovación (ITRE) durante unos meses, tratando de evidenciar la potencialidad que puede tener en la lucha climática la reducción de emisiones de CH4.

La propuesta del departamento dirigido por el vicepresidente Frans Timmermans en el marco de las políticas climáticas y el Pacto Verde Europeo era un buen punto de partida. En primer lugar, porque se dirige a uno de los principales problemas cuando hablamos de metano: la dificultad de conocer las emisiones reales de ese gas, por lo que lo primero que procede es avanzar en normas que nos permitan medir, reportar y verificar (MRV). Estudios recientes afirman que el volumen de metano antropogénico podría estar infraestimado entre aproximadamente un 25 y 40%. Lo cierto es que existe una gran incertidumbre en la medida real de estas emisiones como reconoce la Agencia Internacional de la Energía. Y lo que no se mide,no existe y si no existe no se puede actuar y mejorar la situación.

Con las inexactas medidas actuales se estima que el 19% de las emisiones de origen humano en la UE provienen del sector de la energía y a nivel global es el sector del petróleo y el gas el principal emisor. También se estima que entre un 75-90% de las emisiones de metano asociadas a combustibles fósiles en la UE se producen antes de que entren en nuestras fronteras como grandes importadores de combustibles fósiles que somos. Por lo tanto, buena parte del metano se produce en los países de origen, consiguientemente la UE no puede actuar solamente centrarse en reducir las emisiones que se producen dentro de sus fronteras, debe hacerlo también para que sus importaciones fósiles no sólo disminuyan sino que además lo haga también el metano asociado a las mismas. Este es un asunto capital, pero cuya aproximación debe tener en cuenta algunos factores asociados que trataremos de aclarar a continuación.

Si bien la importación de fósiles se acompaña de metano, no es menos cierto que se pueden reducir en origen estas fugas, pero será necesario establecer políticas claras y con objetivos mesurables y en coordinación con los países exportadores. Muchos de ellos son países con economías aún en desarrollo o vecinas a la UE, por lo que la derivada geopolítica de las medidas a tomar debe ser también considerada. Un sistema verificable de emisiones en origen en el sector del petróleo y el gas acordadas de modo internacional con estándares comparables es absolutamente necesario para empezar a tomarse en serio el problema, pero sin duda debe actuarse sobre las prácticas operacionales de esta industria. El “venting and flaring” rutinario debe ser prohibido de forma rápida, colaborando entre países productores e importadores.

Los planes de sellado de pozos abandonados en las áreas de extracción de combustibles fósiles también debe abordarse, sin perjuicio del principio “quien contamina, paga” . Algo que ya se ha propuesto en USA , incluso como una medida de apoyo a una transición justa para mantener empleos que sin duda se irán perdiendo en estos sectores. Ante el necesario abandono del carbón como fuente de energía, que está desencadenando en un cierre acelerado de minas de carbón, es importante que medidas destinadas a la restauración de estos emplazamientos tengan en cuenta las emisiones de metano, para sellar y eliminar posibles fugas.

La posibilidad de introducir las emisiones de metano en un Ajuste en Frontera debe ser contemplada en el mecanismo que plantea la UE .Países como Noruega ya tienen una tasa de carbono en la que se fija un precio diferente y más elevado al metano quemado o fugado en el sector de los combustibles fósiles. Para toda esta batería de medidas posibles será necesaria ,sin duda, una perspectiva de colaboración global y diálogo constante entre estados productores y consumidores.

Una de las principales ventajas de la reducción de las emisiones de metano en la industria del petróleo y el gas radica en que es muy eficiente en el abatimiento de emisiones. Se pueden reducir emisiones dañinas de un modo rápido y coste-efectivo . Entre las posibles propuestas, también está sobre la mesa el imponer tasas al metano, lo que supondría un alto incentivo para la reducción de emisiones y a largo plazo, conllevaría ahorros y mayores eficiencias.

Sin duda la Estrategia Europea del Metano que aprobamos en el Parlamento Europeo es ambiciosa y da pasos para que buena parte de esas medidas se introduzcan en las legislaciones que acompañarán al “Fit for 55 package” en su despliegue en los próximos meses. Tengamos en cuenta que la Agencia Internacional de la Energía considera que en su escenario de Cero emisiones netas para 2050 (Net Zero by 2050) se precisa de una reducción del 75% de las emisiones del metano en el sector energético desde 2020 a 2030. Por lo tanto, abatir emisiones de metano es imperativo, o no cumpliremos los objetivos que nos marcamos para evitar el mayor desafío global de los próximos años: el cambio climático.

Otra de las cuestiones que se nombran de manera frecuente cuando se trata de las emisiones de metano es el problema de las mismas en los sectores agrícola y ganadero. Como se ha dicho previamente, el gran problema de la UE son las emisiones de metano asociadas a la importación de combustibles fósiles, por lo tanto, las emisiones propias en territorio UE son menos importantes, si bien es cierto que en esos sectores primario se producen importantes emisiones de CH4. Es evidente que hay que reducir emisiones en esos sectores y fomentar buenas prácticas agroganaderas en los diferentes Estados miembros que disminuyan sus emisiones. La Política Agraria Común (PAC) es un instrumento potente para lograrlo y en cada reforma, sus criterios de sostenibilidad ambiental son más exigentes pero, en cualquier caso, conviene observar otros beneficios medioambientales que producen ganaderos y agricultores en el cuidado de las tierras rurales. El fomento de modos de agricultura ecológica y ganadería extensible reducen las emisiones asociadas a este sector, por lo que no sólo deben promocionarse, sino que también debe trabajarse en el ámbito de los consumidores y sus hábitos alimenticios, pues coinciden en este caso que lo que es saludable para el medio ambiente lo es también para la salud humana. Pero sin duda, se abre también una oportunidad para el mundo rural en el control de las emisiones en el ámbito de la gestión de los residuos. Las deposiciones de los animales criados en explotaciones agroganaderas son en buena medida responsables de una parte importante del metano asociado a la ganadería, una gestión adecuada favorecerá una economía circular , mejorará las prácticas agroganaderas con todos los beneficios medioambientales asociados, pero además creara un producto, el biogás (metano considerado renovable en la Directiva de energías renovables, REDII) , que utilizado en proximidad puede ser aprovechado por las propias explotaciones en su maquinaria o transformándose en electricidad ayudando a mejorar las economías y comunidades locales. Sin duda esta posibilidad ,que requiere de inversiones iniciales, debe ser promovida con políticas públicas de apoyo.

Por último no debemos olvidarnos de la posibilidad de evitar emisiones de metano en los residuos urbanos y en el ciclo del agua. Buena parte de las emisiones urbanas de metano se producen en las depuradoras de aguas residuales, importantes cantidades de CH4 se emiten a la atmósfera en estas instalaciones cuando no se decide sacarle partido mediante su captación y aprovechamiento. Sin duda deben promoverse esos sistemas de captación de metano que permiten su uso ,por ejemplo, como biogás que impulse el transporte urbano de una ciudad o provea de energía eléctrica a la misma planta en la que se produce. Soluciones sin duda ganadoras en varias direcciones que mejoran la adhesión de las ciudades a otras acciones de cuidado del medio ambiente ,fomento del uso de energías renovables y de la economía circular asociada al medio urbano. Parece el momento de que la UE cree estándares en este sentido ,fundamentalmente en revisar la financiación de aquellas instalaciones que no cuenten con estos sistemas priorizando destinar los esfuerzos públicos a aquellos proyectos que sí cuenten con la captación y aprovechamiento del metano.

En definitiva, la UE debe avanzar en un marco regulatorio específico sobre el metano en diferentes ámbitos ,priorizando ,sin duda , la mejora de los sistemas de medición verificación y reporte, creando estándares operacionales en el sector del “oil&gas” ,fomentando la erradicación de malas prácticas evitables y trabajando en colaboración con los países exportadores de combustibles fósiles. Además, no se deben perder de vista las posibilidades de abatimiento de emisiones de metano en los sectores agroganadero o de gestión de aguas y resiudos. Tal y como recalca el citado informe del IPCC, reducir las emisiones de CH4 tiene beneficios inmediatos, tanto para el clima como para la mejora de la calidad del aire y la salud, que además son coste-eficientes, para limitar el aumento de la temperatura global, es el momento de implementar políticas que lo hagan posible.

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